Origen de las Desigualdades
Introducción del editor.
Evidente resúltanos al caminar por la calle o ante una ligera e inexperta reflexión, más motivada por la estética que por las ansias de verdad, el hecho a simple vista intrascendente, pero que con un poco de pensamiento se nos volverá un problema y luego un dilema, de que los hombres no son iguales en ningún aspecto. Sabemos que no hay dos hombres iguales, pero eso es absolutamente inútil; lo útil para enfrentar la vida con algo más que realismo ingenuo, es saber que sus medios, sus entornos y sus características sociales son distintas. Esa es la desigualdad de los hombres, diferenciada de su individualidad o de su particularidad de grupo.
Pero en algún momento, perdido entre las amarillas y resecas llanuras de la prehistoria, o incluso en las tardes de domingo junto al Éufrates, el Nilo o el Tigris, el hombre tuvo una igualdad social. Todos los hombres tenían como entes sociales, una participación igualitaria, activa y supuestamente justa de la vida gregaria de su comunidad. Pero, los hombres comenzaron a producir más, y el trabajo, los nuevos riesgos y la necesidad natural de organizarlos, dio lugar a una organización del trabajo y de la sociedad misma. Nacía la política. Pero, ¿nacía la desigualdad y la opresión entre los hombres?
Cuando hace ya más de dos siglos, el gran Jean Jacques Rousseau causó revuelo y comenzó a soplar una chispa hacia la mecha de una revolución que cambiaría a la humanidad completa, con "El contrato social", trató de resolver las interrogantes sobre el desarrollo de la desigualdad, aquella tarea comenzada en "Discurso sobre la desigualdad entre los hombres". Nos parece tan obvio el aporte de Rousseau, que nos olvidamos de un simple factor: no le hemos hecho mucho caso a aquellas teorías que nos hicieron avanzar hacia una vida más digna. Monsieur Rousseau, lo leímos, sí, pero desde 1789 en adelante ha sido poco lo que hemos aplicado. Quizás ensimismados en la búsqueda del dinero y el placer, nos olvidamos de mejorar la sociedad. Sea este, el primer aporte concreto de "El Incorruptible", un intento de poner en práctica todos los nobles y altos intentos ya olvidados, pero que algún día leímos con avidez entre páginas cargadas de pasión y de razón y cuyos logros, incluso con sangre, procuramos defender.
Origen de las desigualdades
Ha llegado como un rayo invisible y se ha gestado (al igual como nació el tema en cuestión), en el interior de mis pensamientos el deseo imperante de expresar cómo se crean las desigualdades que acaban con el parejo desarrollo de las facultades humanas, éstas que nos llevarían a la perfección que tanto anhela nuestra naturaleza humana. Sabemos bien que en una sociedad contemporánea el sistema ha entregado ciertas facultades, que permiten hacernos partícipes y responsables de lo que elegimos, teniendo como consecuencia un placer futuro, potestades que no fueron regaladas por nadie, sino que fueron ganadas antes. Al no usarlas echamos por la borda todo sacrificio que se dio antes, no menoscabando algunos por sanguinarios que fueran, sólo quedándonos con lo que es de provecho; podemos decir que cada muerte, cada libertador, rey, monarca que participó en estos movimientos debe ser recordado por lo que contribuyó en el legado que vemos hoy; con ejemplos tan loables como: la revolución francesa, el movimiento de mayo del 68’, las independencias de los estados americanos, entre los que resaltan la independencia de los EE.UU., Chile, Venezuela, etc.
Entonces, si analizamos nuestra sociedad en particular veremos que no somos entes que piensan y que aprovechan el uso de esas facultades, pues si las usáramos no seriamos un país en “Vías de desarrollo”, sólo nos consolamos con que estamos en conexión con los más importantes países del mundo como EE.UU. y China entre otros, países que fueron desequilibrantes en alguna oportunidad, con lo cual sólo cultivamos a la perdición. Si pensamos racionalmente creeremos que estamos verdaderamente en una anarquía sin inestabilidad notoria, una revolución sin movimientos que resalten, en una guerra sin muertes que valgan la pena, en un sistema que no tiende a avanzar sino que a retroceder. En nuestra generación estamos sólo haciendo que se cumpla la rutina, que la forma cíclica de la historia se repita una y otra vez. Lo que sucede es que nadie se atreve a dar el paso decisivo, ese paso desequilibrante; debemos terminar con la pseudo-democracia e iniciar la verdadera; pero como no se da, seguimos siendo gobernados por una aristocracia que ha reinado desde el inicio de la historia, vemos cómo siempre es la nobleza: en Egipto, Mesopotamia, en el Imperio Inca, Maya, Azteca, en Grecia, en Roma con los Nobilitas, sin embargo en los últimos hubo reacción y por ello su gran esplendor. Esos casos nombrados son los que se repiten hoy, continúa la nobleza. Deben los bajos estratos reaccionar como pasó en la misma Roma con los plebeyos; comenzando primero tomando conciencia, luego participando, para finalmente gobernar, pero no siguiendo los malos ejemplos del pasado, sino que aprendiendo de los errores y sólo buscando el Bien Común. Es necesario que pensemos en el bien de todos, sin embargo debemos “diferenciarlo”, nada puede ser tan igualitario, ya que todo exceso es malo, esto se ve reflejado en lo siguiente: No podemos dar la misma ayuda -por dar un ejemplo, monetaria- a alguien que no ha tenido nada, que al que lo ha tenido todo.
Debemos reaccionar de una vez, no acabando con un sistema que bien usado puede entregar frutos, sino que aprendiendo a domarlo y a manejar los fenómenos que se den y no esperando a que sólo se den las cosas”, pues si algo no es cómo queremos luchemos para modificarlo, porque se puede.
Tenemos en nuestras manos la capacidad de hacer cambiar, de hacer evolucionar lo que nos propongamos, es posible cambiarlo todo, pero como en esta sociedad que aún no ha tomado conciencia de privilegios como el de ciudadanía, no es sólo la molestia de esperar horas y minutos, es contribuir con un grano, con una milésima de los porcentajes totales.
El problema también puede solucionarse desde el interior de cada núcleo, como en una mónada, por ejemplo, no se puede modificar desde el exterior, pero sí puede auto-influenciarse desde lo más íntimo de su ser. Volviendo a lo concreto, podemos pensar que nuestro grano no cambiaría tanto, no sería desequilibrante, pero al osar poner el grano, estamos haciendo un llamado generalizado a la participación, eso sí que sería desequilibrante. Con esto dejaríamos de ser una sociedad mediocre, que sólo sabe conjugar el verbo hubiera, seríamos una sociedad completamente racional, en su generalidad y no en casos apartados, que en esto no sirven de mucho.
Justigcy Incorrupt

5 Comentarios:
Excelente ensayo.
Me gustó mucho el parangón con los hechos del pasado, en que nos empeñamos en cumplir rutinas, en que sabemos que no estamos bien con la pseudo-democracia, pero no hacemos nada para cambiarla, de como no aferramos a los Estados fuertes (Estados Unidos y China entre otros) y así nos sentimos mejor, como si por aferrarnos a ellos terminaríamos como ellos.
El origen de la desigualdad está en que aún no tomamos conciencia de que no está en las clases sociales, de que la clase alta no es la que oprime a la baja, sino que ésta última tiene el poder para cambiar su situación actual, pero debido a su ignorancia e indiferencia, no hacen nada para cambiar, aún así sabiendo que la plebe cambió el rumbo de sus vidas al tomar conciencia y participar en el gobierno, de como el Tercer Estado tomó conciencia de que la monarquía sólo perpetuaría la diferencia y el favoritismo, pero claro, las clases bajas de hoy en día se rigen por lo que está de moda, el ideal comunista, en que sólo se dedican a críticar al más pudiente, con eso no consiguen nada mas que la nada.
Fue todo un placer visitar ésta pagina y leer el artículo.
Se despide Tenebrio.
Al fin y al cabo, hay que saber poner las circunstancias a nuestro favor para lograr nuestros objetivos. Y en cuanto al valor que se la da a la ciudadanía (de acuerdo al texto) se puede rescatar que son los detalles los que, finalmente, generan los grandes cambios.
Cabe destacar que el hecho donde mejor se plasma esa desigualdad, es en la GRAN brecha económica que hay en el país.
Buen escrito.
Quedo debiendo el comentario y espero pagarlo con creces , no es solo leer hay que comprender
Chile puede estar segundo en el indice de deasrrollo humano para Latinoamerica pero en la distribucion de la riqueza estamos igual que un pais sub-desarrollado algo q seguiremos siendo hasta que la Concertacion se vaya del poder y podamos reinvindicar los varios años de errores y hoyos que heredaremos.
Muy bueno su ensayo mi estimado, y personalmente crreo que mientras exista la humanidad siempre la desigualdad lo acompañara, ya que lo que la creó fue la facultad de darse cuenta de que hay unos con más o menos habilidad para la vida. Y mientras el pueblo no aprenda a diferenciar entre argumentos y caricias retoricas, sus mentes seguiran apoyando lo mas facil,lo basico,la simple satisfaccion de una necesidad personal antes de la de toda la comunidad paso necesario para derrotar a la igualdad, y de paso a la detestable iglesia.
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